Tras las crisis climáticas que redujeron la cosecha agrícola en África occidental y elevaron los precios del cacao a máximos históricos (superando los USD $8,000 por tonelada en 2024-2025), las grandes corporaciones decidieron financiar alternativas que no dependan de la naturaleza.
El objetivo industrial es la estandarización extrema: producir manteca y masa de cacao en tanques industriales con costos fijos, eliminando la dependencia de la lluvia, el sol, la tierra y, sobre todo, eliminando la compra directa a familias agricultoras.
El resultado para el consumidor es una golosina ultraprocesada inerte, desprovista del perfil aromático autóctono y cargada de estabilizantes artificiales.